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Falsa cultura de cancelación

Falsa cultura de cancelación

En los medios de comunicación tradicionales y en las nuevas plataformas de streaming, la presencia de masculinidades no es solo mayoritaria: es estructural. La pregunta que debemos hacernos es, si a su vez es patriarcal. Ellos conducen, ellos entrevistan, ellos opinan. ¿Son ellos los que deciden? Y cuando aparece una mujer o una disidencia, la pregunta subyacente no siempre es sobre su voz, su mirada o su trayectoria, sino si está ocupando el “lugar de mujer” que le fue concedido.

La diversidad de género muchas veces se vive como un cupo a llenar, un casillero que tildar o un gesto simbólico para tranquilizar conciencias. Pero si el poder de decisión sigue siendo masculino, ¿De qué sirve la presencia de feminidades si no hay una escucha real de lo que esas mujeres tienen para decir? Spoiler alert! La representación es necesaria y ocupar los espacios también. El debate entonces es ¿a qué precio?