Deconstruir no es negar. Es cuestionar, incomodar, y volver a armar algo mejor con otrxs.
Una vez, una gran artista queer y activista, @fifitango (que si no la siguen, vayan ya a seguirla), me dijo algo que me marcó:
«Para deconstruirse de verdad hay que destruirse para volverse a armar.»
Esa frase me quedó vibrando. Porque es incómoda, sí, pero también es honesta. Y no se trata solo de un proceso individual —también es colectivo. Porque no podemos construir un mundo nuevo sobre las ruinas del viejo si seguimos sosteniendo las mismas estructuras de poder. Hay que cuestionar, romper, reconstruir.
Y ojo, que esto no va de señalar con el dedo o culpar a las generaciones anteriores. Ellxs hicieron lo que pudieron con lo que tenían.
Nosotrxs también.
Pero ahora tenemos más herramientas. Y con esas herramientas podemos empezar a transformar.
¿Qué significa deconstruir?
A muchxs el feminismo les molesta. Algunos creen que inventamos el patriarcado para echarle la culpa a los hombres de todo. Pero cuando hablamos de “deconstrucción”, no hablamos de odio ni revancha: hablamos de desarmar críticamente los mandatos que nos atraviesan desde que nacemos.
¿Querés ejemplos? Acá van algunos:
- Un sistema basado en la acumulación
El mundo funciona con una lógica de producción que beneficia a quienes tienen “algo” que lxs demás no. Ese “algo” se mide en dinero. Aunque la ciencia ya demostró que la verdadera riqueza está en los recursos naturales, seguimos sometidxs a la lógica del capital. - Equidad vs. igualdad
No todxs partimos del mismo lugar.
Equidad no es igualdad.
Equidad significa reconocer desigualdades históricas y trabajar para que cada persona tenga lo que necesita para desarrollarse. No es tratar igual a todxs. Es hacer justicia con perspectiva. - Brechas de género (y de identidad)
En Argentina, una mujer cis cobra en promedio 28% menos que un hombre en el mismo cargo.
Una mujer trans puede cobrar hasta un 80% menos, si logra acceder al trabajo formal.
Por cada peso que gana un varón, una mujer cis gana 72 centavos. Una mujer trans, apenas 20. - Racismo estructural y colonialismo
Las personas con piel clara tienen más privilegios y seguridad en las calles que quienes tienen piel más oscura.
Aunque digas “eso ya no pasa”, pensá:
¿Usás frases como “trabajé como negrx”?
¿Tenés unx amigx a quien llaman “el/la negrx” y nadie lo cuestiona?
Eso también es herencia del racismo estructural y colonial. - La dictadura de los cuerpos
Altos, delgados, blancos, jóvenes, sin arrugas ni panza.
¿Quién decidió qué es bello? ¿Quién gana con que te odies y gastes para cambiar?
El sistema se alimenta de tu inseguridad. Cuestionarlo también es deconstruirse.
Deconstruir no es hatear
Deconstruirse no es cancelar, no es gritarle a tu abuela ni pelearte con todo el mundo. Es cuestionar amorosamente las ideas que nos habitan.
Es preguntarte:
—¿Por qué valoro esta identidad más que otra?
—¿Quién gana con que yo repita este mandato?
—¿Estoy dispuestx a desaprender?
No es fácil. No pasa en un día. No pasa solx.
Pero es urgente.
Si no empezamos a desarmar este «cistema patriarcal, capitalista, colonial y heteronormado», nunca podremos construir una sociedad más equitativa y diversa.
¿Y vos, qué vas a deconstruir hoy?